Desnivel fue más que un bar, fue una experiencia construida desde cero. Como cofundadora, desarrollé la identidad visual, desde el nombre y el logo hasta la decoración y los murales pintados a mano. Cada detalle reflejaba el espíritu de la música alternativa y el ambiente vibrante del lugar.
Ubicado en el corazón de Teusaquillo, Bogotá, Desnivel se convirtió en un punto de encuentro para quienes buscaban algo diferente. La estética del espacio combinaba murales hechos a mano con un diseño interior pensado para crear una atmósfera cercana y auténtica.
El concepto se mantuvo en el tiempo gracias a una estrategia de branding coherente y bien ejecutada. Diseño gráfico, identidad visual y experiencia de marca se fusionaron para dar vida a un proyecto con identidad propia, que trascendió más allá de su función como bar.